La selección japonesa se enfrenta a un duro revés de cara a los próximos compromisos internacionales. Dos de sus jugadores más desequilibrantes en el carril izquierdo han caído por lesión: Kaoru Mitoma (Brighon) y Takumi Minamino (Mónaco). El primero, con una rotura fibrilar en el bíceps femoral que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego entre 6 y 8 semanas; el segundo, una lesión de tobillo que lo dejará fuera al menos un mes. Ambos son piezas clave en el esquema ofensivo y defensivo de la banda zurda. La afición nipona, que viste con orgullo la camiseta japon, se pregunta cómo afrontará el seleccionador Hajime Moriyasu esta crisis sin sus dos estrellas natas. Analizamos las opciones, los posibles reemplazos y el impacto táctico en la recta final hacia el Mundial 2026.

La magnitud de la baja: qué aportaban Mitoma y Minamino
Kaoru Mitoma es, sin duda, el extremo más desequilibrante de Japón. Su regate en espacios reducidos, su velocidad en el uno contra uno y su capacidad para asistir o definir lo convierten en un jugador diferencial. En la última temporada con el Brighton, ha promediado 8 goles y 7 asistencias en Premier League. Con la selección, su conexión con el lateral izquierdo (normalmente Yūto Nagatomo o el joven Kōki Machida) era esencial para generar superioridades. Por su parte, Takumi Minamino, aunque suele actuar más como segundo delantero o extremo zurdo de corte interior, aporta movilidad, llegada desde segunda línea y experiencia. Ambos sumaban 15 participaciones de gol en los últimos 12 partidos del combinado nipón. Perderlos simultáneamente es un mazazo.
El contexto: Japón busca consolidarse entre las potencias
Japón llega al Mundial 2026 después de haber eliminado a Alemania y España en Catar 2022, un hito que lo puso en el mapa mundial. Desde entonces, el equipo de Moriyasu ha mantenido una línea ascendente: ganó la Copa Asiática 2024, eliminó a Australia en el repechaje y se ha clasificado como primera de su grupo. El objetivo ahora es llegar a cuartos de final o más. Pero para eso necesita tener a sus mejores hombres disponibles. La lesión de Mitoma y Minamino justo antes de los partidos amistosos ante Corea del Sur y Brasil (preparatorios para el Mundial) supone un serio contratiempo. Moriyasu solo dispone de unos pocos partidos para probar alternativas.
Opciones naturales: los laterales pueden adelantar su posición
Una de las vías que baraja el cuerpo técnico es retrasar la posición de un extremo derecho diestro y usar a un lateral de vocación ofensiva como carrilero puro. Yūto Nagatomo, con 39 años, ya no tiene el fuelle para ser titular en un Mundial, pero su experiencia puede ser útil en tramos finales. El joven Kōki Machida (Union Saint-Gilloise), de 25 años, es un lateral izquierdo que sube mucho y tiene buen centro. Podría actuar como carrilero en un 3-4-3 o incluso como extremo improvisado. Otra alternativa es Ayase Ueda (Feyenoord), aunque es delantero centro, ha jugado ocasionalmente en la izquierda. Pero ninguna de estas soluciones convence del todo.
La cantera: los talentos que esperan su oportunidad
Japón tiene una generación de extremos jóvenes que aún no han explotado. Ritsu Dōan (Friburgo) es diestro, pero puede jugar a pierna cambiada en la izquierda. No es tan vertical como Mitoma, pero tiene un gran disparo. Takefusa Kubo (Real Sociedad) es otro interior diestro que Moriyasu ha usado sobre todo en la derecha o de mediapunta. En la izquierda pierde efectividad. El más parecido a Mitoma en estilo es Koki Ogawa (NEC Nimega), un extremo zurdo de 24 años con regate y desborde, pero con solo 5 internacionalidades. También se habla de Shūto Machino (Shonan Bellmare), una joya de la J.League. Moriyasu tendrá que arriesgar y dar minutos a estos jóvenes en los amistosos.
Cambio de sistema: ¿un 3-5-2 para compensar las carencias?
Ante la falta de extremos puros por la izquierda, una solución táctica es modificar el esquema. Japón ha jugado habitualmente con un 4-3-3 o 4-2-3-1. Sin Mitoma, podrían pasar a un 3-5-2 con carrileros. En ese caso, la banda izquierda sería ocupada por un lateral ofensivo (como Machida) con capacidad de llegada, mientras que el otro carrilero por la derecha sería Hiroki Sakai o Yukinari Sugawara. En ataque, dos delanteros centros (Ueda y Maeda) asociados a un mediapunta (Kubo o Daichi Kamada). Este sistema sacrificaría la amplitud natural que daba Mitoma, pero ganaría en solidez defensiva y juego interior. Otra opción es un 4-4-2 en rombo, con los laterales muy abiertos y un centrocampista de ida y vuelta por la izquierda (como Wataru Endō retrasado). Moriyasu es conocido por su pragmatismo; no dudará en cambiar si el equipo lo necesita.
El impacto defensivo: la cobertura del lateral
La ausencia de Mitoma no solo afecta al ataque, sino también a la defensa. Mitoma presiona alto, recupera balones y ayuda a su lateral. Sin él, el lateral izquierdo quedará más expuesto. Japón se enfrentará a rivales con extremos muy rápidos (Brasil tiene a Vinicius o Rodrygo). Ahí, la disciplina táctica será clave. Moriyasu podría pedir a un centrocampista como Reo Hatate (Celtic) que actúe como interior izquierdo con funciones defensivas. O incluso alinear a un doble pivote más conservador (Endō y Morita) para proteger las coberturas.
Las declaraciones del seleccionador y el vestuario
Hajime Moriyasu ha comparecido en rueda de prensa: “Son pérdidas muy sensibles, pero confío en los jugadores que vienen detrás. Hemos construido una plantilla competitiva y es el momento de dar oportunidades a otros. La lesión de Mitoma y Minamino no debe ser una excusa, sino un reto para crecer como equipo”. Por su parte, el capitán Wataru Endō añadió: “Tenemos jugadores con mucha calidad. Dōan, Kubo, Ogawa… están preparados. El sistema puede cambiar, pero la mentalidad de luchar juntos no”. El vestuario se muestra unido y optimista.
El calendario: pruebas de fuego antes del Mundial
Japón tiene programados tres partidos amistosos de alto nivel en junio y septiembre: contra Corea del Sur (el clásico asiático), Brasil y Portugal. Estos encuentros servirán como banco de pruebas para las alternativas sin Mitoma ni Minamino. Moriyasu ya ha anunciado que convocará a varios jugadores de la liga local (J.League) y a algún sub-23. Los aficionados nipones, conocidos por su apoyo incondicional, seguirán animando con sus banderas y sus camisetas rojas. La FA japonesa ha lanzado una campaña de apoyo en redes con el lema “Blue Samurai, sin excusas”.
El factor psicológico: superar la adversidad
Japón ya demostró en el último Mundial que sabe levantarse contra todo pronóstico. Venció a dos campeones del mundo estando en desventaja. La resiliencia es su seña de identidad. Esta doble baja puede incluso unir más al equipo y liberar de presión a los suplentes, que querrán demostrar su valía. Además, el cuerpo médico trabaja contrarreloj para que Mitoma esté listo para la fase eliminatoria del Mundial (si Japón avanza). Por ahora, la prioridad es encontrar el engranaje en la izquierda sin depender de las estrellas.
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